Mis 12 Horas Nocturnas

Mis 12 Horas Nocturnas

Crónicas de Trail: Mis 12 Horas Nocturnas

La primera vez que decidi participar en las 12 horas nocturnas de sólo para salvajes me dijeron -"¡Estás loca! ¿Y si se apaga la lámpara?¿Si te pierdes?¿Qué tal que te tuerces un tobillo? ¿Que harás por ahí tu sola?"- De eso hace ya tres años y con mi casi nula experiencia en carreras de trail en ese momento, acudí gustosa rumbo a la aventura y lo único que me pasó fue que me cansé muchísimo y regresé feliz, iba acompañada por mi amiga asi que fue menos tenebroso, sólo cayó una llovizna toda la noche que calaba hasta los huesos.

Este año el objetivo era resistir, aguantar las 12 hrs al paso que fuera y acumular todos los kilómetros que fueran posibles. Esa es la intención de esta prueba que al ser de noche hace pensar que se tienen las condiciones ideales para correr, nada más alejado de la realidad ya que existen otros factores como lo son la temperatura que baja muchísimo al ser zona boscosa, la oscuridad a la que tienes que acostumbrar a tu cuerpo en donde las sombras te ponen a hacer juegos mentales y el cansancio que se va acumulando al paso de los kilómetros y el horario.

La prueba tiene salida y meta en el restaurante el Zarco, en la Marquesa así que tomamos un camión en la terminal de obsevatorio, el registro y entrega de números era allá, así que había que llegar alrededor de las 14:00 para montar la tienda de campaña y tener tiempo de comer, llevabamos comida para un regimiento: pizza, pastes, los snacks para el camino y solo éramos Cris y yo. Al llegar empezamos a ver personas conocidas, los rudos Marco Antonio Zaragoza Campillo, Adrián Gil, Cleofas Villegas con su familia y también caras nuevas, en realidad éramos muy pocos.

A las 16:00 hrs comenzaron las indicaciones, la primera vuelta es hasta el Cerro de San Miguel, en la capilla que es donde te dan la primera pulsera y regreso para el registro de la vuelta de 27-30 km, las siguientes son de 15km al pozo de ajolotes y regreso, todas las que puedas dar en 11hrs de carrera y hay una vuelta chiquita de 6km que sólo llega a la cabaña del guardabosques. La salida fue 16:15, la ansiedad porqué comenzará hace que los competidores salgan de prisa, buscando colocarse desde el principio en un sendero reducido en que sólo cabe una persona, es la primera pendiente de unos dos kilometros para salir a un camino más amplio que permite trotar de manera constante hasta llegar al primer puesto de hidratación, es el kilómetro 7.5 y viene una segunda subida mucho más pronunciada, hay que ganar tiempo antes de que comience a oscurecer, al terminar esa subida otro camino ancho ¡Ya viene el primer competidor de regreso! Es Adrián Gil que desde el principio llevó la delantera, los paisajes increíbles no se hacen esperar. Conforme nos vamos acercando al cerro de San Miguel el camino se vuelve más técnico, terraceria, piedra suelta, el atardecer en todo su esplendor, hay que tomar aunque sea una foto y por fin la última subida, difícil pero anunciando que pronto llegaremos al retorno. La noche nos cayó conforme íbamos subiendo, la mayoría de los competidores ya venian de regreso, sacamos las lámparas y por fin llegamos. Sólo dos personas más venían atrás de nosotras pero la Luna nos recibió de una manera especial ¡Era roja! He de confesar que la mayoría de las veces soy de los últimos competidores, pero estas son las cosas que me hacen sentir sumamente afortunada. Inmediatamente nos pusieron el brazalete y nos ofrecieron agua, bebida isotónica, plátano y galletas oreo (la mejor galleta que haya comido en mi vida), sólo una foto en la capilla, un vistazo al interior, recordé que alguien me dijo que la oración a San Miguel era muy bonita y de vuelta al Zarco.

El regreso a pesar de que la mayoría es de bajada tiene su encanto, el sonido de las lajas en el cerro al pisarlas me recuerdan a los platos de barro de mi abuelita cuando eran lavados, y así avanzamos por el mismo camino, escucho gritos -"¿Es por aquí? Nos vamos a seguir un poco más y te avisamos" recordé que las marcas brillan con la lámpara, así que aunque había listones no era el camino, les grité a las chicas sin respuesta, ahí podría gritar todo lo que quisiera y nadie me escucharía... Que bueno que no avanzamos mucho y que rápidamente regresamos al camino correcto. Más adelante una compañera se sentía mal, después de ver que necesitaba y que estaba un poco mejor, corrimos al puesto de abasto para que el servicio medico fuera por ella. El regreso fue más rápido, parece que el reconocer el camino hace que el tiempo y los kilómetros transcurran más rapido, lo bonito de correr en un circuito es que nunca se irá sólo, todo el tiempo pasan los competidores con una palabra de aliento.

Al fin llegamos al registro de la primera vuelta, nos reciben con café y pan, consome, galletas, gomitas, agua, refresco, plátano y cacahuates, no sé para que traigo un paste en la mochila si ni hambre me da cuando corro y a esa hora tampoco da sed pero recuerdo las palabras de Juan Manuel -"Come, hidratate bien para que aguantes toda la noche"- unos bocados y otra vez de camino. Ya se siente el cansancio en las piernas al retomar la pequeña subida, así que hay que poner más atención en quien pasa, en la plática o en cualquier otra cosa. Gil viene de vuelta, lleva como 584, exagero y bromeo un poco con el, dice que ya no trae batería, seguro en la lámpara porque ni rastro de cansancio, él y Marco son unas máquinas.

La misma ruta con menos competidores, es alrededor de la media noche y ya quiero llegar, vemos una luz, tenian una fogata pero se me hace muy rápido para el abasto, era una camioneta y durante el trayecto varias veces crei ver el puesto, reíamos porque parecía ser el espejismo como un Oasis hasta que por fin nos acercamos. Ya no quiero seguir, me duele todo pero no me puedo quedar ahí, encontré un tronco, me sente un rato hasta que el frío no me dejo estar más tiempo, la misma ruta ya muchos estamos y nos vemos cansados pero seguimos sumando kilómetros, al llegar al registro me preguntan -"¿Sigues?"- Ni siquiera lo dude, llevaba 10hrs con 30min de carrera a nada del objetivo, esta vez lo tendría que hacer sola. La misma subida, mucho más lento, los sonidos alrededor, la oscuridad, a veces un corredor atrás o de frente pidiendo el paso, a veces la imaginación me hacía voltear a todos lados, llegue a la cabaña y una lámpara me iluminó -"Eres la última que pasó para la vuelta larga ¿Vas a seguir?"- Tuve que evaluar, entre mi deseo de continuar y mi desempeño, me iba a tomar por lo menos 3 hrs más en ir y regresar... -"Hasta aquí llegó"- Fueron 12hrs 20min. que me dejan una gran experiencia, que a pesar de que fisicamente no fueron las mejores, si me dejan claro cuáles son mis límites y que siempre es posible dar un poco más.

Magy Camilo
Ultramaratonista

Agradecemos a Magy por hacer esta gran crónica y que tenga excelentes kilometros.

TrailRunning México


"El hombre vive de emociones, no del currículum"

Kilian Jornet

¿Quieres participar en la sección Crónicas de Trail?

Es muy sencillo si tienes alguna historia acerca del trail - carrera o experiencia que quieras compartir. Ponte en contacto: info@trailrunning.com.mx
 

Comments are closed.